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miércoles, 8 de julio de 2026

Danger Doll Squad

 


Danger Doll Squad

Guion: Jason Martin, Dan Mendoza y Bryan Seaton

Arte: Wiston Young

Año: 2017

Editorial: Action Lab

IDI: ING

 

‘Danger Doll Squad’, es el gran crossover del llamado Danger Doll Universe, un universo compartido que reúne a tres de las heroínas más populares de la editorial: DollFace, Vampblade y Zombie Tramp. La miniserie fue concebida por Jason Martin, Dan Mendoza y Bryan Seaton como una celebración de estos personajes, nacidos originalmente en series independientes, y como una demostración de que el cómic independiente estadounidense todavía podía ofrecer historias desenfadadas, irreverentes y visualmente espectaculares sin depender de los grandes universos de Marvel o DC. Aunque la premisa puede parecer una simple excusa para reunir heroínas exuberantes en una sucesión de combates imposibles, la obra posee una energía contagiosa que la convierte en un entretenimiento muy eficaz para quienes aceptan su tono deliberadamente exagerado.

Uno de los nombres esenciales detrás de este universo es Dan Mendoza, dibujante, guionista y creador independiente estadounidense conocido sobre todo por haber creado a Zombie Tramp. Mendoza comenzó su carrera realizando ilustraciones y cómics para editoriales pequeñas antes de consolidarse en Action Lab Comics, donde desarrolló un estilo reconocible por la combinación de horror, humor negro, acción desenfrenada y una estética inspirada tanto en el manga como en el cómic estadounidense de los años noventa. Su trabajo nunca ha pretendido ser realista ni especialmente profundo desde un punto de vista filosófico, mas bien su objetivo consiste en ofrecer diversión sin complejos, personajes extravagantes y un ritmo frenético.

La historia enfrenta a las protagonistas con una amenaza que combina magia negra, tecnología y realidad virtual mediante un virus alimentado por el Necronomicón Digital, un mito de los gordos y la excusa argumental extravagante que permite que la narración salte continuamente entre referencias a la cultura popular, combates imposibles y escenarios que parecen videojuegos llevados al papel. La lógica interna rara vez importa, lo importante es mantener una sensación permanente de espectáculo. El lector comprende rápidamente que la serie no pretende explorar grandes conflictos psicológicos sino aprovechar el carisma de sus protagonistas y enfrentarlas contra enemigos cada vez más absurdos.

Zombie Tramp continúa siendo el personaje con mayor personalidad del grupo. Cínica, violenta y completamente consciente de lo absurdo que la rodea, actúa como el motor de muchas conversaciones. Su relación con las demás nunca llega a convertirse en una auténtica amistad, funciona como una alianza incómoda en la que constantemente cuestiona las decisiones del equipo y demuestra que preferiría resolver cualquier problema mediante la fuerza bruta. Esa actitud genera buena parte del humor del cómic.

Vampblade representa el polo opuesto. Es impulsiva, hiperactiva y optimista incluso cuando la situación resulta desesperada. Su personalidad juvenil contrasta con la experiencia sobrenatural de Zombie Tramp, produciendo numerosos intercambios cómicos. Entre ambas existe una rivalidad amistosa donde ninguna termina de confiar plenamente en la otra, aunque ambas reconocen que juntas son mucho más eficaces frente a amenazas imposibles.

DollFace ocupa una posición intermedia. Su condición de cazadora de brujas reconstruida mediante impresión tridimensional le aporta una identidad distinta dentro del grupo. Es probablemente la integrante más racional y disciplinada, actuando con frecuencia como mediadora cuando las otras dos terminan discutiendo o compitiendo. Su serenidad evita que el equipo se desmorone completamente, aunque tampoco está libre de momentos de humor absurdo.

Las relaciones entre las tres protagonistas constituyen el verdadero atractivo del cómic. No funcionan como un equipo perfectamente coordinado sino como tres personalidades incompatibles obligadas a colaborar. Las bromas constantes, los desacuerdos y la competencia por demostrar quién es la más peligrosa hacen que las escenas de diálogo resulten casi tan entretenidas como los combates.

Visualmente, el cómic apuesta por un dibujo muy expresivo, personajes caricaturescos y una composición dinámica que favorece la acción continua. La estética mezcla influencias del manga, del cómic estadounidense independiente y del cine de serie B. Las figuras femeninas aparecen claramente sexualizadas, algo que forma parte de la identidad del universo Danger Zone y que puede resultar excesivo para algunos lectores, mientras que otros lo interpretarán como un homenaje deliberado al exploitation, al horror pulp y a los cómics de bad girls de los años noventa.

La mayor debilidad reside precisamente en aquello que también constituye su principal virtud,  el exceso. La acumulación constante de referencias, explosiones, monstruos, violencia y humor puede terminar saturando al lector que busque una historia compleja o personajes con una evolución psicológica profunda. Sin embargo, quienes entren en la obra aceptando sus reglas descubrirán un cómic extraordinariamente consciente de sí mismo, que nunca pretende ser más serio de lo que realmente es.

Estas aventuras me recuerdan de otra manera las aventuras de ‘Lost Girls’ que hoy recuperamos en este enlace recordando a Alan Moore:

https://sexycomixxx.blogspot.com/2018/11/lost-girls.html

 

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domingo, 5 de julio de 2026

Banana Games

 


Banana Games

Autor: Christian Zanier

Año: 2005

Editorial: La Cúpula

Colección X números 121 y 127

IDI: ESP

Con ‘Banana Games 2’ se acabó la colección X de Ediciones la Cúpula que desde el número 1 titulado ‘Niñas ejemplares publicado en 1987  llegó hasta este año 2007.

Christian Zanier, nacido el 27 de diciembre de 1971 en Toronto (Canadá), pertenece a esa generación de dibujantes que aprendieron tanto del cómic estadounidense de superhéroes como del cómic europeo para adultos. Antes de alcanzar notoriedad con ‘Banana Games’ trabajó para editoriales como Dark Horse e Image ilustrando series tan conocidas como ‘Buffy the Vampire Slayer’ y ‘Rising Stars’, donde demostró un dibujo elegante, dinámico y extraordinariamente expresivo. Sin embargo, fue en el terreno del cómic erótico donde encontró una identidad propia.  Zanier desarrolló un estilo reconocible por la espectacular anatomía de sus personajes, una narrativa cinematográfica y un humor irreverente que convirtió sus obras en algunos de los títulos más populares.

Desde sus primeras páginas deja claro que no pretende ser una novela gráfica de pretensiones intelectuales ni una sátira social disfrazada de erotismo. Su objetivo es el entretenimiento desenfadado, la aventura exagerada y el sexo convertido en motor narrativo. La historia sigue a Alex y Simone, dos protagonistas que atraviesan un mundo donde las persecuciones, las conspiraciones, los gánsteres, los viajes y las escenas sexuales aparecen con la misma naturalidad con la que en otros cómics aparecen los combates o las persecuciones automovilísticas. El resultado es una mezcla sorprendente entre el cine de acción de los años ochenta, la comedia absurda y el cómic erótico europeo, una combinación que podría parecer imposible sobre el papel pero que Zanier convierte en un espectáculo visual sorprendentemente fluido.

Sus personajes parecen fotografiados en pleno desplazamiento, con poses naturales y una puesta en escena que recuerda constantemente al lenguaje cinematográfico. Cada página está construida con un ritmo muy medido. Muchos autores del género convierten el argumento en un simple pretexto para enlazar escenas explícitas, mientras que aquí existe un esfuerzo evidente por mantener una estructura narrativa reconocible, con giros, persecuciones, humor y personajes secundarios que aportan variedad.

Estamos hablando de un ‘Thelma and Louise’ de Tarantino con un personaje transexual. La inclusión de un personaje principal transgénero también encaja con la filosofía general de la serie. ‘Banana Games’ presenta un universo donde la sexualidad aparece como un espacio amplio, diverso y poco sujeto a normas rígidas. Los personajes viven sus deseos con escasa carga moral, y esa visión hedonista facilita que distintas orientaciones e identidades puedan aparecer sin convertirse necesariamente en el centro del conflicto. Desde esa perspectiva, la presencia del personaje transexual no busca impartir una lección, sino mostrar que forma parte de la diversidad de ese mundo ficticio.

Visualmente, el autor también demuestra una notable habilidad para el color digital. Lejos del aspecto artificial que caracterizaba parte del coloreado informático de principios de los años dos mil, Zanier utiliza luces cálidas, sombras suaves y una iluminación que aporta profundidad a cada viñeta. El resultado es un cómic muy atractivo incluso para lectores que no estén especialmente interesados en el erotismo como género.

En ‘Banana Games’ todo es excesivo, los cuerpos responden a ideales imposibles, las situaciones desafían constantemente la lógica y el humor recurre con frecuencia al disparate y a la caricatura. Quien busque personajes psicológicamente complejos o conflictos emocionales profundos probablemente quedará decepcionado. Los protagonistas funcionan más como iconos de una aventura desenfrenada que como seres humanos realistas. Sin embargo, esta exageración explícitamente sexual es lo que define la identidad de Zanier que nunca se oculta tras una hoja de parra para expresar toda su fantasía y la hipérbole de elementos propios del cine de explotación.

Pasen y vean, pasen las páginas como si vieran una película de acción desenfadada, utilizando el sexo como entretenimiento y aventura.

 

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jueves, 2 de julio de 2026

Lorna: Heaven is Here

 


Lorna: Heaven is Here

Autor: Brüno

Año: 2012

Editorial: Treize Étranger (Éditions Glénat)

IDI: ESP

 

‘NO COMPREIS ESTE LIBRO

ES PELIGROSO PARA VOSOTROS

Y PUEDE DAÑAR VUESTRA SALUT

MENTAL, PSÍQUICA Y CÍVICA’

 

Brüno impresionó a finales de 2011 con su adaptación de Atar-Gull, coescrita con Fabien Nury y seleccionada para el Festival Internacional de Cómic de Angoulême de 2012, donde muestra un estilo robusto y expresivo que transmite emoción con su peculiar trazo bastante tosco salpicado de grandes áreas negras.

En este cómic, el cine es el punto de referencia. Una narrativa fragmentada que recuerda a Kill Bill, con secuencias adultas magistralmente estilizadas, transformaciones monstruosas y una alienígena desnuda de treinta metros de altura. Unos personajes de una erótica impresionante tan abrumados como los lectores por una historia con un trasfondo místico y extravagante.

En ‘Lorna: Heaven is Here’, el historietista francés Brüno ejecuta una magistral y desquiciada carta de amor al cine de serie B y Z norteamericano. Lejos de ser una simple parodia o un ejercicio nostálgico, el cómic despliega una road-movie psicotrónica donde convergen la ciencia ficción y las películas para adultos de los años setenta, con un estilo narrativo a lo Quentin Tarantino.

El relato se desata en el árido desierto de Arizona, donde los hermanos Eva e Ivan sufren una avería en su vehículo. Allí se cruzan con Henri Luxe-Butol, un hombre marcado por una monstruosa mutación. Resulta que, para ganarse el favor de su padre científico y de una estrella del porno, Henri robó un revolucionario desarrollador peneano llamado Priaps. Como venganza, el inventor de la fórmula le inoculó un virus mutágeno que lo transforma en un ser letal.

Esta chispa detona una espiral delirante y vertiginosa en la que desfilan mujeres desnudas, militares corruptos y extraterrestres, todo ello coronado por la aparición de Lorna, una heroína espacial de treinta metros de altura cargada de erotismo.

Brüno no tiene ningún escrúpulo con un guion frenético y desenfadado. Los excesos de la trama se ven perfectamente respaldados por su estilo gráfico. Su trazo es minimalista pero sumamente expresivo, y aprovecha de forma brillante las grandes masas de tinta negra y una vibrante paleta de colores en bitonos,  con predominio del amarillo y el negro, que evoca la estética visual de películas como Kill Bill.

Lejos de estorbar, el enfoque en el erotismo y la casquería absurda actúan como un vehículo para explorar el alma del género pulp. El resultado es una obra tan incisiva como entretenida, recomendada para lectores de mente abierta y amantes del cine de culto que sepan apreciar el valor estético de lo bizarro.

Si los cómics van a sobrevivir y prosperar como forma de arte, las redes sociales y blogs dedicados a los cómics pueden crear una cultura del cómic más enriquecida y informada por diversos actores como fans y  creadores, que interactuando entre sí difundan la buena nueva de los cómics.

Y esta podría ser la fuerza de la ‘Edad Azul’ de los cómics, aprovechar el potencial de compartir información para crear una experiencia en línea de afinidad compartida por los cómics que sea visual, conectada, accesible y con información que algún día los investigadores de diversos campos puedan aprovechar para facilitar la accesibilidad y así contribuir al bien público.

Bañémonos juntos en el mar de la Edad Azul, o simplemente compartamos el amor por este arte gráfico. Por cierto, no os perdáis el prólogo de Jean-Pierre Dionnet, donde nos cuenta con anécdotas que el álbum es una obra indispensable para entender el tebeo más macarra y contracultural.


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sábado, 27 de junio de 2026

La Librera

 


La Librera

Guion: Séverine Lambour

Dibujo: Benoît Springer

Año: 2016

Editorial: LBS (Lambour Springer)

IDI: ESP

No necesita grandes explosiones ni héroes extraordinarios para revelar algo profundo sobre la condición humana. La obra de Séverine Lambour se sitúa precisamente en ese territorio de las pequeñas vidas  donde cada personaje carga con un pedazo de historia que lo define.  Lambour, guionista y colorista francesa, comenzó su trayectoria vinculada al mundo editorial y desarrolló una colaboración artística muy estrecha con Benoît Springer, con quien ha creado varias novelas gráficas de carácter social y humano.

Benoît Springer aporta un dibujo de gran sensibilidad narrativa. Su estilo no busca únicamente representar personajes, sino observarlos:, observar los rostros, los gestos y los espacios cotidianos se convierten en una forma de contar aquello que las palabras no dicen. Su carrera como autor de cómic comenzó en los años noventa y ha trabajado en diferentes registros dentro de la historieta francobelga.

El cómic que se ha editado gracias a la participación de muchos lectores generosos, presenta a una librera libidinosa que se deleita con sus libros de factura erótica llegando al orgasmo, mientras sucumbe a sus fantasías eróticas con cada libro  que vende y se funde y confunde con sus clientes. Como cuando dos jóvenes descubren en el fondo de la librería un  manga erótico conocido como ‘de tentáculos’ que aparece dentro de una tradición muy concreta del cómic japonés para adultos, donde el erotismo se mezcla con lo fantástico, lo grotesco y lo simbólico. Los tentáculos que atacan a la joven de forma explícitamente sexual no surgen como una simple provocación visual aislada, sino como una respuesta cultural a ciertas restricciones históricas sobre la representación explícita del sexo en Japón, lo que llevó a muchos autores a buscar formas alternativas de mostrar el deseo, el poder y la transgresión mediante elementos no humanos o monstruosos.

Lambour construye una narración donde cada personaje funciona como una pieza de un mosaico social.  Aborda el erotismo desde una perspectiva más cercana a la sensualidad que al simple impacto visual, y juega con la idea del deseo como una forma de lectura donde cada personaje intenta descifrar al otro como si fuera un libro lleno de secretos.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, el público femenino se convirtió en una parte fundamental del mercado de la literatura erótica. Las lectoras comenzaron a buscar historias donde la mujer no fuera únicamente objeto de deseo, sino protagonista de sus propias experiencias. El erotismo escrito por y para mujeres abrió debates sobre placer, independencia, relaciones afectivas y representación del cuerpo femenino.

En las últimas décadas, la literatura erótica ha vivido un nuevo auge gracias a la expansión de internet, las editoriales digitales y las nuevas formas de consumo cultural. Fenómenos como ‘Cincuenta sombras de Grey’ demostraron que existe un enorme público femenino interesado en historias donde el romance y la sexualidad se mezclan con fantasías personales.

Hoy la literatura erótica ocupa un lugar mucho más visible que en épocas anteriores. Ya no se limita al secreto o a la clandestinidad, sino que forma parte de la conversación cultural. Sus lectores actuales incluyen personas de diferentes edades y géneros, y donde  las mujeres asumen un papel especialmente importante como lectoras, creadoras y protagonistas del género.

La evolución de la literatura erótica muestra, en definitiva, un cambio profundo en la forma en que las sociedades entienden el deseo. Lo que durante siglos fue considerado un tema prohibido se ha convertido en una forma de explorar la intimidad humana, la imaginación y la libertad personal.

 

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domingo, 21 de junio de 2026

Voyeurs

 


Voyeurs

Guion: Daniel Chmielewski

Dibujo: Marcin Podolec

Año: 2015

Editorial: La Boîte a Bulles

IDI: ESP

 

Años de matrimonio y una pareja descube que el amor, como la energía, no desaparece pero se transforma. La rutina, la confianza absoluta y la vida compartida hacen que aquello que al principio era misterio se convierta en algo conocido y monótono como una moto. En ese punto, algunas parejas buscan nuevas formas de recuperar la emoción perdida, no necesariamente porque falte cariño, sino porque desean volver a sentirse sorprendidos el uno por el otro.

‘Voyeurs’ es un cómic que muestra la intimidad y la mirada ajena, el deseo y la necesidad de observar para comprender. Escrito por Daniel Chmielewski y dibujado por Marcin Podolec, la obra presenta la historia de una pareja, Dominika y Szimon, que convierte el juego de identidades, fantasías y representaciones amorosas en una forma de escapar de la rutina.

El título no es una simple provocación, el lector ocupa también el papel de voyeur, entrando en habitaciones, conversaciones y momentos privados de unos personajes que intentan reinventarse constantemente. Chmielewski no utiliza el erotismo como espectáculo, sino como una herramienta para hablar de algo más profundo como el miedo al desgaste del amor, la necesidad de sentirse deseado y la fragilidad de las relaciones humanas.

Atentos al dibujo estilo boceto y la narrativa sin palabras que representan un experimento sobre la percepción. La pareja juega y poco a poco descubrimos que esas máscaras dicen más de ellos mismos que sus propias identidades cotidianas. Un dibujo de Podolec que refuerza esa sensación de cercanía y secreto, con su peculiar estilo en blanco y negro, de línea ligera y espontánea, con fondos evitables y fantasía sexual.  Los cuerpos no aparecen como objetos ideales, sino como cuerpos reales, vulnerables, a veces extraños, creando una atmósfera de observación incómoda que invita a acomodarse para leer en una noche de verano.

El gran acierto de ‘Voyeurs’ es que consigue hablar de sexualidad sin quedarse en lo sexual. Los personajes se convierten en personas y debajo las escenas de deseo hay una reflexión sobre la soledad dentro de la pareja, sobre la comunicación y sobre la necesidad humana de crear historias para soportar la monotonía. La obra sugiere que todos somos actores interpretando versiones de nosotros mismos, incluso en los espacios más íntimos y vacios.

Mirar y ser mirado, esta es la cuestión.


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jueves, 18 de junio de 2026

Burdel, 27 Rue de l'Espoir

 


Burdel, 27 Rue de l'Espoir

Guion: Francis Leroi

Dibujo: Georges Lévis

Año: 1987

Editorial:  Toutain

Colección: Sexperiencias

IDI: ESP

 

‘Julie, te encuentras en una casa de tolerancia. Los hombres vienen a ver a  las mujeres y a darles dinero.’

Con esta frase sencilla y solitaria la Madame presenta la historia del  ‘Burdel’ de la calle de la ‘Esperanza’, porque para el cliente el burdel se convierte en un refugio temporal donde buscan olvidar sus problemas, aliviar la soledad o experimentar una ilusión de afecto y comprensión que no encuentran en su vida cotidiana. Aunque sea una esperanza pasajera o incluso ilusoria, representa la búsqueda de algo que les falta.

El cómic no busca construir una gran trama de aventuras ni un thriller elaborado, más bien se desarrolla como una sucesión de escenas que muestran la vida cotidiana del burdel. Los clientes llegan con sus fantasías, las prostitutas exhiben tanto su profesionalidad como sus vulnerabilidades, y el establecimiento funciona como un microcosmos donde se reflejan las contradicciones de la sociedad francesa. El lector asiste a conversaciones, encuentros sexuales, momentos cómicos y también a instantes de melancolía que revelan que detrás de la fachada erótica existe una reflexión sobre la condición humana.

El título recuerda inevitablemente a las famosas ‘maisons closes’ parisinas, aquellos prostíbulos de lujo que formaron parte del imaginario francés hasta su prohibición a mediados del siglo XX. Las autoridades del París medieval intentaron limitar la prostitución a un distrito particular y entonces  Luis IX designó nueve calles en el Beaubourg  Quartier. A principios del siglo XIX, empezaron a aparecer en varias ciudades francesas burdeles legales controlados por el estado que llamaron ‘casas de tolerancia’. Por ley, tenían que ser manejadas por una exprostituta y su aspecto externo tenía que ser discreto. Para identificarlas se dispuso que encendieran una linterna roja cuando estaban abiertas, de donde deriva el término ‘barrio rojo’. En 1810, solo en París, había 181 burdeles oficialmente aprobados.

El guionista, Francis Leroi, fue una figura singular dentro de la cultura erótica francesa. Nacido en París en 1942 y fallecido en Mauricio en 2002, estudió filosofía y desarrolló una temprana fascinación por el pensamiento libertino y por la obra del Marqués de Sade. Antes de dedicarse al cómic alcanzó notoriedad como cineasta, convirtiéndose en uno de los pioneros del cine pornográfico francés durante la década de 1970. Su carrera estuvo marcada por la voluntad de combinar erotismo, provocación intelectual y ambición artística. A diferencia de muchos autores centrados exclusivamente en la explotación sexual, Leroi intentó presentar personajes complejos y ambientes cuidadosamente documentados. Esa sensibilidad se aprecia también en este cómic donde el erotismo aparece acompañado por observaciones sobre las relaciones humanas, las clases sociales y la vida cotidiana de sus personajes.

El dibujante, Georges Lévis, es menos conocido internacionalmente, pero su trabajo encaja perfectamente en la tradición franco-belga del cómic para adultos. Su dibujo se caracteriza por una línea clara y elegante, con una influencia evidente de la ilustración realista europea de los años setenta y ochenta. Las figuras femeninas poseen un atractivo sensual sin caer en la caricatura. Los interiores del prostíbulo están representados con detalle, desde los salones hasta las habitaciones, contribuyendo a crear una atmósfera de lujo decadente. Los colores, típicos de la época, son cálidos y envolventes, reforzando la sensación de estar observando un mundo cerrado donde el tiempo parece transcurrir de forma distinta al exterior.

El burdel no se presenta como un escenario fantástico sino como un lugar habitado por seres humanos reconocibles. El burdel y la prostitución constituyen uno de los temas más recurrentes en el cómic erótico y para adultos porque permiten reunir en un único escenario una enorme variedad de personajes, fantasías, conflictos sociales y situaciones sexuales. Desde los primeros cómics eróticos europeos de los años setenta hasta las obras más sofisticadas de autores contemporáneos, el prostíbulo ha funcionado como un microcosmos de la sociedad, un lugar donde se cruzan individuos de diferentes clases sociales, profesiones e ideologías, todos unidos por el deseo.

En el cómic erótico europeo, especialmente en el francés e italiano, el burdel suele aparecer como mucho más que un simple espacio para el sexo. Es un escenario teatral donde se representan las contradicciones de la sociedad. Los clientes pueden ser aristócratas, políticos, militares, religiosos, artistas o simples trabajadores, y al entrar en el prostíbulo abandonan temporalmente las máscaras que utilizan en la vida pública, y el burdel se convierte así en un lugar de revelación, donde afloran deseos ocultos, frustraciones, obsesiones y debilidades.

Autores como Georges Pichard, Guido Crepax o Milo Manara utilizaron frecuentemente ambientes relacionados con la prostitución para reflexionar sobre el deseo y la libertad sexual. En muchos casos, las prostitutas no aparecen simplemente como objetos sexuales, sino como personajes que observan a los demás y que son testigos de los secretos de sus clientes y que conocen aspectos de la naturaleza humana que permanecen ocultos para el resto de la sociedad.

Existe en los Registros Akáshicos del Universo un erotismo explícito que sirve para explorar las dinámicas de poder, deseo y sexo que sostienen la mirada del lector ávido de una cita romántica y nostálgica como protagonista de ‘Pretty Woman’.

 

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jueves, 11 de junio de 2026

Hiro and Honey

 


Hiro and Honey

Arte: Fu Fan

Guion: Anton Szandor

Año: ¿?

Editorial: Autopublicación digital

IDI: ESP

 

En unas escuetas 30 páginas los autores nos explican con un dibujo muy particular y comprometido el descubrimiento del sexo por parte de unos adolescentes de dibujos animados. Cuando la literatura y el cómic abordan el descubrimiento de la sexualidad durante la adolescencia  suelen evitar que el sexo aparezca como un simple objetivo o una sucesión de experiencias físicas. Lo presentan, más bien, como parte de un proceso más amplio de construcción de la identidad. El deseo, la curiosidad, la vergüenza, la idealización del primer amor, el miedo al rechazo y la búsqueda de aceptación forman parte de una misma experiencia emocional.

Muchas obras muestran cómo los adolescentes interpretan el deseo a través de sentimientos románticos, mientras que otras exploran el conflicto entre la fantasía idealizada y la realidad de las relaciones humanas. La tensión entre inocencia y experiencia es precisamente uno de los motores clásicos del género, y en este caso se logra de forma fácil y feliz.

En este sentido podemos destacar ‘Blankets’ (2003), una obra de  Craig Thompson publicada por la editorial española Astiberri  que de forma autobiográfica nos narra el primer amor de un joven criado en un entorno religioso conservador y cómo esa experiencia transforma su visión del mundo.

En la tradición literaria más amplia, el descubrimiento de la sexualidad ha sido un tema recurrente desde hace más de un siglo. Las novelas de Colette ya mostraban a comienzos del siglo XX una adolescencia femenina rebelde, curiosa y alejada de los modelos convencionales de su época. Hoy en día los intereses se centran en nuevas perspectivas de la sexualidad como orientaciones lesbianas o no binarias que amplían el abanico de posibilidades en una sociedad más liberalizada que asume el control de su propia sexualidad.

Este cómic se podría comercializar como una guía práctica para la primera vez, ya que de forma explícita muestra cómo pueden hacer el amor dos personas a la vez. Muchos adolescentes esconderían este cómic debajo de la cama y solamente lo compartirían con sus más amigos, riendo de forma histérica ante unos dibujos que desafían el tabú del sexo.

Para muchos padres sería una obra inadecuada, porque más que sugiere muestra una intimidad que históricamente cada individuo ha de descubrir en la soledad del ser. No obstante no olvidéis nunca, cuando llegue la hora, de hablar con franqueza a vuestros hijos y aunque sea con palabras comedidas explicarles cómo funciona, y que ante dudas razonables estáis allí para ayudarles, porque el sexo no es una cosa fácil, y lo que vean en las películas es más fantasía que realidad, aunque menudas fantasías….

Este cómic se centra en el sexo, pero el descubrimiento de la sexualidad funciona como una metáfora del descubrimiento del mundo y los personajes aprenden que los sentimientos son complejos, que el deseo no siempre coincide con las expectativas y que crecer implica aceptar contradicciones. Esa mezcla de romanticismo, incertidumbre y búsqueda de identidad explica por qué el despertar sexual sigue siendo uno de los temas más universales de la literatura y el cómic en capitán general.

 

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