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martes, 12 de mayo de 2026

The Spade Institute

 



The Spade Institute

Autor: Votum

Año: 2019

Editorial: Votum Works

IDI: ESP

‘Mi nombre es Nelly, tengo 23 años y me casé con el hombre de mi vida. Pero hay un problema… él había sido virgen hasta mi noche de bodas y el sexo no fue muy satisfactorio. Ryan se vino pronto y se fue a dormir dejándome con las ganas.’

‘The Spade Institute’  es una organización ficticia que da título al cómic digital  para adultos creado por Votum  y que se ha publicado en la plataforma Patreon. Se trata de una historia de ciencia ficción y misterio centrada en esta institución enigmática que realiza experimentos poco convencionales con implicaciones éticas y humanas lascivas y repugnantes.

Votum Works es un estudio independiente que publica webcómics con tramas de fantasía y terror psicológico. ‘The Spade Institute’  comenzó a ganar atención por su ambientación distópica y su estructura episódica, donde cada capítulo revela fragmentos de los secretos de la institución.

‘The Spade Institute’ es uno de esos cómics underground que no intenta disimular sus obsesiones. Desde el primer capítulo queda claro que no busca ser respetable ni integrarse en el circuito del cómic erótico convencional. Lo que propone Votum es algo más extraño, es una mezcla de fetichismo, adoctrinamiento psicológico y ciencia ficción social disfrazada de pornografía extrema. El Instituto no funciona solo como escenario sexual, sino como aparato ideológico. Los personajes femeninos son absorbidos poco a poco por una lógica institucional que transforma deseo, identidad y pertenencia. Ahí es donde el cómic resulta más inquietante, porque el sexo deja de ser placer espontáneo y se convierte en ritual de lavado de cerebro.

Narrativamente la obra tiene algo curioso. En un primer momento el símbolo de la carta de picas Queen of Spades (QoS), que se refiere a una mujer blanca que tiene preferencia sexual por hombres negros, nos sitúa  dentro de una fantasía interracial. No obstante  el cómic dedica bastante tiempo a construir una atmósfera interesante y jerarquías internas, con personajes como la Dra. Hall que funciona como una sacerdotisa de una religión científica y erótica  extrema.

Visualmente, Votum presenta un dibujo digital que apuesta por un estilo limpio  y claro.  Esa pulcritud hace que las escenas perturbadoras resulten aún más incómodas. No obstante, como todo cómic digital, carece de la expresividad y naturalidad inherente al cómic convencional. El Instituto parece un cruce entre universidad privada, culto elitista y laboratorio psicológico. El erotismo nace precisamente de esa sensación de pérdida gradual de individualidad y sometimiento sexual exacerbado.

Lo más interesante es que el cómic trabaja mucho mejor con la sugestión de los hechos que con el shock de las imágenes. Las mejores escenas no son necesariamente las explícitas, sino las conversaciones donde una mujer empieza a aceptar las reglas del Instituto y se somete totalmente  sin darse cuenta. Ahí también apreciamos una influencia indirecta de la ciencia ficción paranoica, con la idea de que una institución puede reescribir la percepción de la realidad mediante lenguaje, deseo y pertenencia grupal.

A veces la obra cae en ciclos narrativos donde diferentes personajes atraviesan variaciones del mismo proceso psicológico. Pero esto es lógico y normal cuando el autor entiende que la mayoría de los lectores responden fieles al fetiche repetido. Precisamente esa obsesión monotemática es lo que le da identidad a ‘The Spade Institute’ que  no intenta ser una historia romántica ni una sátira social abierta, sino un universo cerrado donde el poder, el deseo y la manipulación forman la misma cosa.

Uno de los aspectos más polémicos de ‘The Spade Institute’ es cómo utiliza ciertos fetiches sexuales contemporáneos de internet  relacionados con el cuckolding, la hipersexualización racial y la fantasía de impregnación. Más que simples elementos eróticos, Votum los convierte en símbolos psicológicos y sociales. El fetiche del cuckolding (cornudo) aparece constantemente en la dinámica del Instituto. La idea básica del fetiche consiste en que un hombre obtiene excitación, humillación o fascinación viendo cómo su pareja tiene relaciones con otro hombre considerado sexualmente poderoso. En el cómic, esta dinámica no se presenta únicamente como un juego privado, sino como una forma de reeducación emocional. El marido desplazado representa la pérdida de control, mientras que el bull (toro) aparece como una figura mítica de virilidad absoluta.

El bull suele representarse mediante hombres negros extremadamente masculinizados, físicamente imponentes y sexualmente sobredimensionados. Ahí entra otro de los elementos más discutibles del cómic, la utilización de estereotipos raciales hipersexualizados.  La obra explota una fantasía muy extendida  donde se asocia el hombre negro con una sexualidad primitiva, desbordante y físicamente superior. Históricamente, ese imaginario tiene raíces antiguas y durante siglos distintas sociedades proyectaron sobre los cuerpos negros ideas contradictorias de fascinación sexual. El cómic lleva esa representación al extremo con cuerpos enormes, penes desproporcionados para convertirse en presencia totémica. Desde un punto de vista realista o biológico, no existe evidencia científica seria que permita afirmar estas  diferencias sexuales tan exageradas entre grupos raciales humanos. Las dimensiones del pene  varían enormemente entre individuos y la pornografía suele amplificar visualmente ciertos rasgos para construir fantasías, no realidades estadísticas. En ese sentido, el cómic trabaja claramente en el terreno del mito erótico y no de la representación naturalista.

Otro fetiche central es el de la impregnación (breeding kink), donde la excitación viene asociada al riesgo o fantasía de embarazo. El cómic insiste mucho en la idea de preñar a las mujeres fuera del matrimonio, y eso tampoco es casual. Narrativamente, el embarazo funciona como símbolo irreversible de pertenencia, por lo que no es solo sexo, es sometimiento permanente.  El tema conecta con fantasías profundas relacionadas con fertilidad, linaje y transgresión social. En muchas culturas, la idea de tener hijos fuera del matrimonio estuvo históricamente ligada al desorden moral, al escándalo y a la pérdida del honor familiar. El cómic toma precisamente esa carga simbólica y la convierte en elemento erótico. La excitación proviene de romper normas sociales tradicionales como la fidelidad, paternidad estable, herencia y exclusividad romántica.

Por todo ello  ‘The Spade Institute’ resulta el cómic más extraño más allá del cómic para adultos convencional. No se limita a mostrar sexo explícito sino que  construye un sistema ideológico alrededor de la humillación, la fertilidad y la redistribución del poder sexual. El Instituto funciona casi como una religión biopolítica donde el cuerpo femenino se convierte en territorio de conversión y reproducción simbólica.

 

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martes, 3 de marzo de 2026

Enciclopedia Afrodisíaca

 


Enciclopedia Afrodisíaca

Autor: Lucques

Año: 1988

Editorial: La Cúpula

Colección X núm. 10, 17 y 22

IDI: ESP

Tal y como expresa el autor, esta obra en tres volúmenes nace con el deseo de convertir al lector y aficionado al erotismo en algo más que un simple observador, aspira a hacerlo cómplice, artífice y demiurgo de su propio universo fantasmático personal. A través de relatos breves, esbozos y sugerencias, propone un recorrido donde la imaginación es la herramienta esencial de su creación erótica.

Cada página ofrece materiales como gestos, miradas, atmósferas y silencios, que para quien la vea pueda ensamblarlos según su íntima arquitectura del placer y deseo. Porque el erotismo, antes que espectáculo, es sensibilidad y  antes que imagen, es latido.

Esta enciclopedia íntima invita a afinar los sentidos, porque el arte erótico no se impone, se despierta. Y cuando despierta, transforma cada palabra en caricia simbólica y cada pausa en promesa. El telón se alza lentamente. La escena aguarda.

Sobre “Lucques” como autor no hay referencias biográficas claras ni un perfil definido de un autor llamado Lucques en bases habituales como Wikipedia o catálogos de autores. En los ejemplares de Enciclopedia Afrodisíaca de la colección X de La Cúpula aparece consignado como autor bajo ese nombre o seudónimo, pero no hay datos biográficos canónicos accesibles sobre su identidad real, su trayectoria o su obra más allá de estos cómics.

Al abrir las páginas del cómic, uno no se encuentra con un artefacto narrativo usual, sino con un torbellino de imágenes que se yuxtaponen como un sueño febril, con ilustraciones que arañan, expanden o cuestionan los límites del deseo, del conocimiento y de la representación del cuerpo humano.

Lucques no se esconde detrás de eufemismos ni de frases decorativas. Su trazo, a veces crudo, otras veces deliciosamente sugerente, trabaja como un bisturí que disecciona no solo partes eróticas del cuerpo, sino el imaginario colectivo que esas partes esconden. La sensibilidad del autor se percibe en cada viñeta donde hay respeto por el placer como concepto, pero también una clara voluntad de desestabilizar al lector. Este no es un cómic que se consume de modo pasivo, sino uno que te pide, casi te exige, confrontar tus propias preconcepciones.

Lo más notable de la Enciclopedia Afrodisíaca es la erudición con la que Lucques parece abordar el erotismo, con un conocimiento que va más allá de la anécdota y que toca filosofía, historia del arte, antropología del deseo, y además lo hace con humor sutil, ironías visuales y una capacidad de síntesis gráfica que desarma y la arma. Hay páginas enteras donde el texto desaparece, donde la imagen es un dique que nos inunda de significados contradictorios. Mientras que en otras gobiernan las palabras, sus citas y reflexiones que sirven de contrapunto preciso, ampliando la lectura hacia un territorio que es profundamente visceral.

El impacto de esta lectura radica en esa tensión constante entre lo explícito y lo sugerido, entre lo académico y lo íntimo. Lucques sabe que el deseo no se deja encerrar en definiciones, y por eso su enciclopedia es siempre más un laberinto que un diccionario. Cada imagen es una explicación aparentemente racional, y también una puerta abierta a interpretaciones múltiples, en donde el lector inevitablemente se reconoce frente a sus propias fantasías y prejuicios.

 

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martes, 17 de febrero de 2026

Las chicas del Pillar

 


Las chicas del Pillar

Guion: Teresa Radice

Dibujo: Stefano Turconi

Año: 2019

Editorial: Nuevo Nueve

IDI: ESP

‘Las chicas del Pillar’ se lee al principio como una historia pequeña, casi íntima, y poco a poco va revelando un mundo entero hecho de ausencias, solidaridad femenina y silencios que pesan más que las palabras. Teresa Radice construye el guion con una sensibilidad que evita cualquier situación grotesca, no hay moraleja explícita ni dramatismo impostado, sino una mirada cálida y lúcida sobre un grupo de mujeres que viven y trabajan en torno al Pillar, un burdel portuario que funciona tanto como espacio físico como metáfora de jaula y refugio. La narración avanza con un ritmo pausado, dejando que los gestos cotidianos como una conversación al final del día, una mirada perdida por la ventana o un cigarrillo compartido, digan más que los grandes acontecimientos.

Varias mujeres, cada una con su pasado y sus heridas, coinciden en el Pillar en un momento de sus vidas marcado por la precariedad y la necesidad. No todas llegan por las mismas razones ni con las mismas expectativas, pero el lugar las iguala en una rutina que mezcla impureza y complicidad. A lo largo del relato, Radice va deshilando fragmentos de sus historias personales, mostrando cómo el afecto entre ellas se convierte en una forma de resistencia frente al mundo que les compra la dignidad.

El dibujo de Stefano Turconi es clave. Su trazo limpio y expresivo, con un color suave que evita contrastes agresivos, dota a cada personaje de una identidad clara sin caer en la caricatura. Hay viñetas que se quedan grabadas, como una escena nocturna en la que las chicas se apiñan en una habitación pequeña, iluminadas por una luz cálida que parece protegerlas del exterior, o un plano silencioso del muelle al amanecer, con el mar inmóvil y una sensación de espera melancólica; o esos primeros planos de rostros cansados pero atentos, donde una ceja levantada o una media sonrisa cuentan una historia entera. Turconi sabe cuándo llenar la página de detalles y cuándo vaciarla para dejar que el silencio hable, y esa economía visual refuerza el tono íntimo del guion.

La fuerza del cómic reside también en cómo texto e imagen se entrelazan sin competir. Radice confía en el dibujo y escribe diálogos contenidos, naturales, que nunca explican de más. El resultado es una lectura que exige cierta complicidad del lector, una invitación a detenerse y observar.

Teresa Radice se ha consolidado como una de las guionistas italianas más interesantes del cómic europeo contemporáneo. Con formación en lenguas y una clara vocación literaria, su obra suele girar en torno a la memoria, la identidad y los personajes que viven en los márgenes de los grandes relatos históricos o sociales. Stefano Turconi, por su parte, es un dibujante versátil, capaz de moverse entre registros juveniles y obras de mayor calado emocional sin perder elegancia ni claridad narrativa. Juntos forman un tándem muy reconocible, basado en la confianza mutua y en una idea compartida del cómic como espacio de emoción contenida más que de estridencia.

Al final los tres tomos conforman una obra con protagonistas las mujeres que explotan de forma lúcida y equilibrada con drama y aventura servida o hervida que el lector puede disfrutar con una piña colada.

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viernes, 6 de febrero de 2026

El Bastardo de Venus

 


El bastardo de Venus

Autores: Garví y Marau

Año: 1988

Editorial: La Cúpula.

Colección X núm. 13

IDI: ESP

Ediciones La Cúpula es una editorial española fundamental para el cómic alternativo, underground y erótico, con una historia que arranca en 1979 y que ha servido de vehículo para divulgar temáticas adultas desde la seriedad y la sexualidad explícita. Su apertura hacia cómic alternativo y erótico ayudó a que obras como El bastardo de Venus pudieran existir en un mercado tradicionalmente dominado por géneros más comerciales y menos comprometidos.

Seguramente por estas circunstancias encontrar biografías detalladas y completas de los autores Garví y Marau es difícil porque estos nombres parecen seudónimos o firmas de trabajo colaborativo dentro del circuito erótico de cómics de los 80, y no están ampliamente documentados en fuentes enciclopédicas. Es común que muchos autores de cómic erótico de esa época firmaran bajo alias o nombres abreviados por discreción editorial o por tratarse de obras sensibles en su contexto cultural.

Porque ‘El bastardo de Venus’ es un cómic erótico destinado explícitamente a un público adulto incluido en la Colección X de Ediciones La Cúpula, que se desarrolla a lo largo de unas 68 páginas en blanco y negro con un ritmo visual y narrativo pensado para explorar temas de sensualidad, fantasía y provocación sin la atadura formal de guiones convencionales. La obra se apoya en secuencias gráficas explícitas que alternan escenas íntimas explícitas con momentos de tono más grotesco o caricaturesco, creando una experiencia que oscila entre lo sexual y lo surrealista dentro del género erótico europeo para adultos.

Leer Príncipe Valiente y El bastardo de Venus uno después del otro produce una sensación curiosa, casi como asistir al mismo impulso humano visto desde dos morales distintas. En la obra de Hal Foster, la sexualidad está siempre ahí, pero contenida, desplazada, sublimada. Se manifiesta en miradas largas, en cuerpos idealizados que se rozan sin tocarse, en la espera, en la promesa. El deseo existe, pero se mantiene bajo control, sometido al orden del relato épico y a la ética caballeresca. Valiente ama, desea y sufre, pero ese deseo jamás se desborda, se convierte en tensión narrativa, en energía que empuja la aventura y dignifica al personaje.

En El bastardo de Venus ocurre exactamente lo contrario. Aquello que en Príncipe Valiente se insinúa aquí se expone sin pudor. La tensión sexual ya no necesita disfrazarse de romance ni de destino heroico, se vuelve materia visible, central, incluso obsesiva. El cuerpo deja de ser un símbolo del ideal humano para convertirse en el lugar donde todo sucede. No hay espera ni promesa, el deseo se impone, se consume y se repite. Lo que Foster mantenía en suspensión, Garví y Marau lo liberan de golpe.

La diferencia no es solo de grado, sino de concepción del mundo. En Foster, el erotismo está domesticado por la épica y la atracción entre los personajes que refuerza valores como la fidelidad, la nobleza y el sacrificio. El sexo ordena la historia desde la distancia. Por otro lado en El bastardo de Venus el erotismo ya no organiza el relato, lo invade, no hay una moral que lo contenga ni un ideal que lo trascienda. El deseo no conduce a una construcción heroica, sino a una experiencia inmediata, a veces grotesca, a veces lúdica, siempre excesiva y explícita.

Probablemente, el momento más cargado de sexualidad en toda la historia de la serie sucedió cuando Val confronta Aleta en la página 409, del 10 de diciembre de 1944, de ‘Prince Valiant’, exactamente antes de raptarla. Sí, el simbolismo de la espada alzada a la altura de la entrepierna tal vez sea un poco demasiado obvio, pero, considerando que Foster era un maestro de la perspectiva, uno se pregunta por qué la Espada que Canta se torna más ancha a medida que se aleja del suelo en dirección de Aleta. También digno de atención es como las flores sembradas delante de Aleta forman un delicado triángulo femenino que la espada está precisamente penetrando. Cerca, en el piso, una botella de extraña forma junto a dos copas parece realmente excitada con la escena, y además la cabeza de Aleta esté cercada por la imagen de un semental a la carga con sus partes pudendas detrás. Mientras tanto, todos los hombres de la corte de Aleta parecen mirar asombrados a Val hacia el ocasional bulto sobresaliendo sugestivamente de sus propias entrepiernas.

Definitivamente El bastardo de Venus funciona como la cara oculta de Príncipe Valiente y expone toda esa tensión reprimida, todo ese erotismo elegante y controlado que estalla sin filtros. Si Foster representa una cultura que necesitaba ocultar el deseo para preservar el ideal, Garví y Marau hablan desde otra época, una en la que el cómic ya no tiene que fingir nobleza para existir y puede permitirse mostrar aquello que antes solo se sugería.

Del mito al cuerpo, de la espera al exceso, de la insinuación al gesto explícito, y en ese tránsito se revela algo esencial sobre el cómic, que no solo cuenta historias, también refleja cómo cada época decide mirar su propio deseo.

 

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sábado, 27 de diciembre de 2025

Blancanieves y los siete enanos viciosos

 



Blancanieves y los siete enanos viciosos

Dibujo: Leone Frollo

Guion: Rubino Ventura

Año: 1973

Editorial: Edifumetto y Ediciones Actuales SA

IDI: ESP

 

Se trata de unas historietas eróticas inspiradas muy libremente y libertinamente en el cuento de Blancanieves y los 7 enanitos, que en este caso son enanos viciosos lo que simplifica las cosas. Estas historietas funcionan como un espejo deformante del cuento popular que no buscan recontarlo, sino profanarlo con ironía, picardía y una vocación claramente provocadora. Desde la primera página se percibe que no hay inocencia posible, que  la Blancanieves que aparece aquí es una relectura adulta y situada en un mundo donde el deseo manda más que la moral del cuento original. Todo se mueve en un terreno de caricatura erótica, exagerada y burlona, donde el argumento importa menos que la acumulación de situaciones equívocas y la constante sensación de transgresión.

Los guiones de Rubino Ventura, nacidos de una idea de Renzo Barbieri, no aspiran a la sofisticación narrativa, pero sí a una continuidad que permite que los personajes respiren dentro de su propio exceso de sexo. Hay un tono de comedia popular italiana, heredero de la farsa y del humor verde, que convierte cada episodio en una sucesión de gags visuales y situaciones absurdas más que en un relato cerrado con principio y fin.

El apartado gráfico marca de forma decisiva la personalidad de la serie, sobre todo en los primeros números dibujados por Leone Frollo. Su trazo elegante, de líneas limpias y figuras estilizadas, aporta una sensualidad que eleva el material por encima de lo meramente chabacano. Frollo sabe sugerir más que mostrar, dotando a Blancanieves de una presencia casi hipnótica y a los escenarios de un aire entre onírico y teatral. Cuando otros estudios y dibujantes toman el relevo, el nivel se vuelve más irregular: Studio Origa y autores como Morricone, Janni, Riso o Leonetti aportan estilos distintos, a veces más toscos, a veces más caricaturescos, lo que refuerza el tono paródico pero diluye la unidad visual que Frollo había establecido.

En España se publicaron con las viñetas remontadas y las portadas censuradas, inicialmente dentro de la revista EMMANUELLE (Ediciones Actuales, 1976), en los 32 números de su primera etapa. Hubo una edición en color y con el formato original, publicado con el nombre de BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANOS VICIOSOS y la continuación de sus historietas se publicaron en la revista homónima BLANCANIEVES (Ediciones Actuales, 1977).

Nos quedamos con esta versión picante e hilarante para mayores de 18 años para pasar esta tarde con unas situaciones surrealistas de la más lista de la clase.

 

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miércoles, 17 de diciembre de 2025

La chica que llamó a Cthulhu

 


La chica que llamó a Cthulhu

 

Autor: Cynthia Von Buhler

Año: 2024

Editorial: Titán Cómics

IDI: ESP

  

Minky Woodcock: La chica que llamó a Cthulhu, es a tercera entrega de la sagaz detective que no puede evitar sentirse que se ha colado en un carnaval de la historia donde lo fantástico y lo erótico se mezclan con el exceso deliberado.

Von Buhler, artista y narradora con una trayectoria que va desde instalaciones teatrales hasta novelas gráficas y espectáculos inmersivos, ha convertido su vida creativa en una paleta de estilos eclécticos que aquí se reflejan con todas sus aristas. La autora, nacida como Cynthia Carrozza y educada entre artes visuales ha construido con Minky un universo narrativo que parece tanto un homenaje como un pastiche de los géneros negro, histórico y de conspiración con toques deliberados de erotismo.

 Minky Woodcock es una detective que en los años 1920 sigue los pasos de su padre en una agencia de investigación norteamericana, en este tercer tomo de su serie, The Girl Called Cthulhu, se encuentra con H.P. Lovecraft y es contratada por Aleister Crowley para investigar una trama que le llevará desde los años 20 hasta los finales de la Segunda Guerra Mundial, en una novela gráfica con un estilo muy peculiar. El cómic recoge su carácter arrebatado y sensual, lanzándola a una trama que involucra figuras históricas además de personajes ficticios vinculados al espionaje y al horror cósmico. La historia se presenta como si cada encuentro con estas figuras legendarias hiciera justicia a su mito combinando hechos reales con un fervor narrativo de acertadas viñetas.

Houdini, por ejemplo, es introducido a través de los últimos dias de su vida que acabó en 1926 tras una exitosa carrera como ilusionista y escapista, y Von Buhler aprovecha ese final para justificar una supuesta ascendencia mística que enlaza con Lovecraft y las leyendas ocultas que hablan del creador de Cthulhu. El Houdini de la historia real fue un hombre profundamente escéptico frente a lo paranormal, famoso no solo por sus escapes imposibles sino también por su cruzada contra médiums y espiritistas que él consideraba charlatanes. Su muerte, atribuida oficialmente a complicaciones de una apendicitis, ha generado teorías populares de conspiración, algo que esta novela gráfica parece abrazar con gusto.

 Aleister Crowley, por su parte, aparece en la trama como un ocultista acusado de asesinato, lo cual encaja con el aura real que lo rodeó toda su vida. Edward Alexander Crowley fue  conocido por sus escritos sobre magia ceremonial, su fundación de la Abadía de Thelema y su rol en varias órdenes esotéricas. Su figura histórica se rebeló contra su formación religiosa puritana y fue ciertamente controvertida y llena de anécdotas excéntricas, hasta el punto de ser calificado como el hombre más odiado del mundo que todo el mundo querría colgar.

H. P. Lovecraft escribió ‘La llamada de Cthulhu’ que inspiró el título de la novela gráfica. Lovecraft fue un escritor estadounidense cuyos Mitos de Cthulhu representan una mitología de horror cósmico profundamente influyente en toda nuestra cultura de la ficción literaria. En esta obra los horrores lovecraftianos parecen manifestarse mas como alucinaciones o simbolismos ligados a espionaje y guerra que como entidades sobrenaturales literales, lo cual reafirma que Von Buhler está jugando con el mito.

Esta mezcla deliberada de historia y ficción funciona como una crítica, o celebración, de nuestra propia fascinación por lo oculto y lo legendario. Von Buhler usa a Minky y a estas figuras como espejos deformados, Houdini es un puente a lo irracional, Crowley un ocultista y Lovecraft una presencia ominosa que altera sueños y realidades.

Por cierto no dejéis de leer las respuestas finales que ilustran como la realidad puede superar la ficción, y buscar la película muda ‘The Magician’ de 1926 para complemento audiovisual de la trama.

En fin, es un cómic que invita a la credulidad, un ejercicio de estilo que a ratos brilla por su audacia y otras veces se hunde en el exceso de referencias, pero que siempre se sostiene con el pulso creativo de su autora, una narradora que entiende que la historia y la ficción son amantes eternas en el teatro de lo imposible.

 

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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Cuentos Carnales

 



Cuentos Carnales

Autor: James LeMay

Año: 2007

Editorial: Horror Babe Central

 IDI: ESP

Ya empezamos en las primeras 5 páginas presentadas por la condesa Nosfera con la historia de un hombre lobo que me recuerda al marvelita Werewolf by Nihgt, pero con una erótica que nos eriza el pecho peludo. Con un estilo propio de las revistas de terror de la clásica Warren nos adentramos en el laberinto de mármol de la cripta…. Donde se cuecen historias eróticas de terror con monstruo incluido en apenas 6 páginas.

Cuentos carnales es un cómic extraño que parece nacer de una grieta donde el erotismo oscuro y la mitología del terror clásico se contaminan mutuamente hasta formar algo es un ejercicio casi antropológico de deseo y monstruosidad. Narrado con la convicción de quien cree que el exceso revela verdades LeMay convoca a criaturas que todos conocemos como el vampiro, el hombre lobo o Leatherface y lo hace con una mirada irónica con final feliz.

En su mundo, estos seres no son reliquias del cine de la Universal ni iconos de Halloween, son fuerzas primarias que emergen donde los personajes humanos ya han empezado a quebrarse por dentro.

Los monstruos funcionan como fuerzas primarias que emergen donde los personajes humanos ya han empezado a quebrarse por dentro, como una intrusión orgánica del inconsciente colectivo. Lo notable es que, aunque el cómic recurre al erotismo sin pudor, ese erotismo nunca está desligado del carácter simbólico de las criaturas. LeMay parece sugerir que los monstruos clásicos son las formas más sinceras de nuestros impulsos y por eso, cada aparición monstruosa es también un espejo incómodo para los personajes humanos. Lo carnal no es simple provocación, sino el territorio donde la fantasía revela un núcleo más oscuro e inestable que nos recuerda que lo humano y lo monstruoso son variaciones de la misma carne.

Actualmente podemos encontrar su serie de ‘Norse, la búsqueda de la Shield Maiden’, donde con la llegada del solsticio de invierno una horda de guerreros nórdicos no muertos se dispone a invadir la ensenada dormida de Ekkofjord. La única esperanza de Brianna para detener a tiempo la inminente embestida reside en las inquietantes visiones del futuro que la atormentan cada vez más. Todo ello salpicado por los jugos amorosos de sus protagonistas en unas viñetas claras y coloreadas.

En Encuentro Carnales hasta tenemos una historia basada en la serie ‘La Matanza de Texas’ y su Granja del Horror… qué más podemos pedir?

 

Enlace cómic

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