La caída de Dante
Autor;
Manolo Carot
Año:
2021
Editorial:
Glénant
IDI:
ESP
‘La
caída de Dante’, es un álbum para adultos de 56 páginas de la colección
Porn’Pop por obra y gracia de Manolo Carot. Manolo Carot González, conocido
como Man, nació en Mollet del Vallès el año 1976. Entre sus primeros trabajos
figuran ilustraciones para juegos de rol como Aquelarre y colaboraciones con la
revista especializada Líder, de la que llegó a encargarse de la dirección
artística. Posteriormente entró en el mundo del cómic a través de Ediciones La
Cúpula y publicaciones como Kiss Comix, donde dibujó historias como ‘Universitarias’.
Aquella etapa fue importante para consolidar su capacidad de representar el cuerpo
humano y las situaciones de fuerte carga emocional y sexual
Este
cómic representa una faceta especialmente personal de su trabajo porque Carot controla
el conjunto de la obra, desde la narración hasta la composición, el dibujo y el
color. No se limita a traducir visualmente un guion, sino que construye su
propio universo estético y dramático. La técnica de acuarela y pincel,
destacada en la presentación editorial, contribuye a que el relato tenga una
dimensión pictórica coherente con su protagonista, de hecho estamos ante una
historia sobre un pintor contada por un artista que puede convertir las propias
imágenes en parte del discurso
El
dibujo de Manolo Carot se convierte en un instrumento para explorar las
contradicciones humanas, los deseos, las obsesiones y los conflictos
interiores. El autor vive entre el cómic erótico, la aventura, el relato
psicológico y la novela gráfica, con una especial atención a la expresividad de
los personajes..
Dante
es un pintor de provincias que sueña con alcanzar una forma de arte superior de
divina providencia, pero se enfrenta constantemente a la distancia entre sus
aspiraciones y sus verdaderas capacidades. Vive con Beatriz, su esposa, una
mujer que lo quiere y lo sostiene, aunque esa estabilidad sentimental no
consigue despertar en él la pasión que necesita para sentirse un creador
extraordinario. Dante experimenta una frustración porque sospecha que su vida
es demasiado pequeña para la imagen grandiosa que se merece.
La
aparición de Judith, una mujer llegada de la ciudad, altera ese equilibrio.
Misteriosa, seductora y cargada de una energía que parece escapar de la
realidad cotidiana, Judith se convierte en la nota polifónica que Dante llevaba
tiempo esperando. Con ella descubre la excitación y la posibilidad de
transgredir las normas que hasta entonces habían organizado su existencia. El
problema es que la nueva inspiración no llega por medio de la disciplina o la
maduración artística, sino a través de una fascinación que progresivamente lo
arrastra hacia los excesos eróticos, las bacanales, los cultos secretos y la
locura.
El
nombre del protagonista invita inevitablemente a recordar a Dante Alighieri y
su Divina Comedia, donde el personaje del cómic funciona como una resonancia
simbólica de descenso a los infiernos. Incluso su mujer Beatriz se hace eco de
la musa del poeta que representaba la gracia divina en su guía por el Paraíso.
De
la misma manera la comparación con Fausto resulta todavía más directa. Ambos
relatos giran en torno a una insatisfacción radical y a la tentación de superar
los límites humanos. Dante quiere llegar a una forma de arte cercana a lo
divino, pero no parece dispuesto a aceptar que esa aspiración pueda exigir
paciencia, autocrítica y transformación interior, sino que busca un atajo hacia
lo sublime, y ese atajo lo expone a fuerzas demoníacas que no controla. Tomando
como modelo a Pickman, el pintor compromete su integridad a cambio de una
experiencia extraordinaria que le llevará a una destrucción personal que funde
y confunde con la autenticidad creadora.
Las
orgías, los rituales y los ambientes de transgresión pueden entenderse como un
camino de lujuria una vez que la experiencia ordinaria deja de satisfacer a
Dante y necesita estímulos cada vez más
intensos para conservar la sensación de estar viviendo algo extraordinario. El
deseo deja de ser una fuente de placer y se transforma en una exigencia. Ya no
es Dante quien decide libremente qué quiere experimentar, es la necesidad de máxima
intensidad perversa que gobierna sus decisiones.
El
gran acierto de Carot consiste en convertir el deseo en el motor de una historia
sobre la ambición. El sexo ocupa un lugar destacado en un hombre que no sabe
aceptar sus limitaciones y que, al encontrar una promesa de transformación,
está dispuesto a sacrificar cualquier cosa para alcanzarla. Dante no desea
simplemente amar a Judith como quien ama al diablo, aspira a que la intensidad
de sus experiencias sustituya el talento que teme no poseer.
Judith
parece abrir una puerta hacia lo sublime, pero esa puerta dimensional conduce también a la
pérdida del control y el protagonista empieza buscando una forma superior de
belleza para terminar aproximándose a un universo donde el placer y la
degradación demoníaca son pan y vino de cada día.
Atención
+18
https://mega.nz/file/Zr5xESjY#N3oKIojckRogU6UZYhAfFfrAqhqVueU8mQEUKE-Ulrs
FOTOS































