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miércoles, 8 de julio de 2026

Danger Doll Squad

 


Danger Doll Squad

Guion: Jason Martin, Dan Mendoza y Bryan Seaton

Arte: Wiston Young

Año: 2017

Editorial: Action Lab

IDI: ING

 

‘Danger Doll Squad’, es el gran crossover del llamado Danger Doll Universe, un universo compartido que reúne a tres de las heroínas más populares de la editorial: DollFace, Vampblade y Zombie Tramp. La miniserie fue concebida por Jason Martin, Dan Mendoza y Bryan Seaton como una celebración de estos personajes, nacidos originalmente en series independientes, y como una demostración de que el cómic independiente estadounidense todavía podía ofrecer historias desenfadadas, irreverentes y visualmente espectaculares sin depender de los grandes universos de Marvel o DC. Aunque la premisa puede parecer una simple excusa para reunir heroínas exuberantes en una sucesión de combates imposibles, la obra posee una energía contagiosa que la convierte en un entretenimiento muy eficaz para quienes aceptan su tono deliberadamente exagerado.

Uno de los nombres esenciales detrás de este universo es Dan Mendoza, dibujante, guionista y creador independiente estadounidense conocido sobre todo por haber creado a Zombie Tramp. Mendoza comenzó su carrera realizando ilustraciones y cómics para editoriales pequeñas antes de consolidarse en Action Lab Comics, donde desarrolló un estilo reconocible por la combinación de horror, humor negro, acción desenfrenada y una estética inspirada tanto en el manga como en el cómic estadounidense de los años noventa. Su trabajo nunca ha pretendido ser realista ni especialmente profundo desde un punto de vista filosófico, mas bien su objetivo consiste en ofrecer diversión sin complejos, personajes extravagantes y un ritmo frenético.

La historia enfrenta a las protagonistas con una amenaza que combina magia negra, tecnología y realidad virtual mediante un virus alimentado por el Necronomicón Digital, un mito de los gordos y la excusa argumental extravagante que permite que la narración salte continuamente entre referencias a la cultura popular, combates imposibles y escenarios que parecen videojuegos llevados al papel. La lógica interna rara vez importa, lo importante es mantener una sensación permanente de espectáculo. El lector comprende rápidamente que la serie no pretende explorar grandes conflictos psicológicos sino aprovechar el carisma de sus protagonistas y enfrentarlas contra enemigos cada vez más absurdos.

Zombie Tramp continúa siendo el personaje con mayor personalidad del grupo. Cínica, violenta y completamente consciente de lo absurdo que la rodea, actúa como el motor de muchas conversaciones. Su relación con las demás nunca llega a convertirse en una auténtica amistad, funciona como una alianza incómoda en la que constantemente cuestiona las decisiones del equipo y demuestra que preferiría resolver cualquier problema mediante la fuerza bruta. Esa actitud genera buena parte del humor del cómic.

Vampblade representa el polo opuesto. Es impulsiva, hiperactiva y optimista incluso cuando la situación resulta desesperada. Su personalidad juvenil contrasta con la experiencia sobrenatural de Zombie Tramp, produciendo numerosos intercambios cómicos. Entre ambas existe una rivalidad amistosa donde ninguna termina de confiar plenamente en la otra, aunque ambas reconocen que juntas son mucho más eficaces frente a amenazas imposibles.

DollFace ocupa una posición intermedia. Su condición de cazadora de brujas reconstruida mediante impresión tridimensional le aporta una identidad distinta dentro del grupo. Es probablemente la integrante más racional y disciplinada, actuando con frecuencia como mediadora cuando las otras dos terminan discutiendo o compitiendo. Su serenidad evita que el equipo se desmorone completamente, aunque tampoco está libre de momentos de humor absurdo.

Las relaciones entre las tres protagonistas constituyen el verdadero atractivo del cómic. No funcionan como un equipo perfectamente coordinado sino como tres personalidades incompatibles obligadas a colaborar. Las bromas constantes, los desacuerdos y la competencia por demostrar quién es la más peligrosa hacen que las escenas de diálogo resulten casi tan entretenidas como los combates.

Visualmente, el cómic apuesta por un dibujo muy expresivo, personajes caricaturescos y una composición dinámica que favorece la acción continua. La estética mezcla influencias del manga, del cómic estadounidense independiente y del cine de serie B. Las figuras femeninas aparecen claramente sexualizadas, algo que forma parte de la identidad del universo Danger Zone y que puede resultar excesivo para algunos lectores, mientras que otros lo interpretarán como un homenaje deliberado al exploitation, al horror pulp y a los cómics de bad girls de los años noventa.

La mayor debilidad reside precisamente en aquello que también constituye su principal virtud,  el exceso. La acumulación constante de referencias, explosiones, monstruos, violencia y humor puede terminar saturando al lector que busque una historia compleja o personajes con una evolución psicológica profunda. Sin embargo, quienes entren en la obra aceptando sus reglas descubrirán un cómic extraordinariamente consciente de sí mismo, que nunca pretende ser más serio de lo que realmente es.

Estas aventuras me recuerdan de otra manera las aventuras de ‘Lost Girls’ que hoy recuperamos en este enlace recordando a Alan Moore:

https://sexycomixxx.blogspot.com/2018/11/lost-girls.html

 

Enlace cómics

https://mega.nz/file/kqBGSa4S#wCtfPvJiR5KTftFUa6dvZgC0M5zsAv_oOJpUcI-5bKs

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