Danger Doll Squad
Guion: Jason Martin, Dan Mendoza y Bryan Seaton
Arte: Wiston Young
Año: 2017
Editorial: Action Lab
IDI: ING
‘Danger Doll Squad’, es el
gran crossover del llamado Danger Doll Universe, un universo compartido que
reúne a tres de las heroínas más populares de la editorial: DollFace, Vampblade
y Zombie Tramp. La miniserie fue concebida por Jason Martin, Dan Mendoza y
Bryan Seaton como una celebración de estos personajes, nacidos originalmente en
series independientes, y como una demostración de que el cómic independiente
estadounidense todavía podía ofrecer historias desenfadadas, irreverentes y
visualmente espectaculares sin depender de los grandes universos de Marvel o
DC. Aunque la premisa puede parecer una simple excusa para reunir heroínas
exuberantes en una sucesión de combates imposibles, la obra posee una energía
contagiosa que la convierte en un entretenimiento muy eficaz para quienes
aceptan su tono deliberadamente exagerado.
Uno de los nombres
esenciales detrás de este universo es Dan Mendoza, dibujante, guionista y
creador independiente estadounidense conocido sobre todo por haber creado a
Zombie Tramp. Mendoza comenzó su carrera realizando ilustraciones y cómics para
editoriales pequeñas antes de consolidarse en Action Lab Comics, donde
desarrolló un estilo reconocible por la combinación de horror, humor negro,
acción desenfrenada y una estética inspirada tanto en el manga como en el cómic
estadounidense de los años noventa. Su trabajo nunca ha pretendido ser realista
ni especialmente profundo desde un punto de vista filosófico, mas bien su
objetivo consiste en ofrecer diversión sin complejos, personajes extravagantes
y un ritmo frenético.
La historia enfrenta a las
protagonistas con una amenaza que combina magia negra, tecnología y realidad
virtual mediante un virus alimentado por el Necronomicón Digital, un mito de
los gordos y la excusa argumental extravagante que permite que la narración
salte continuamente entre referencias a la cultura popular, combates imposibles
y escenarios que parecen videojuegos llevados al papel. La lógica interna rara
vez importa, lo importante es mantener una sensación permanente de espectáculo.
El lector comprende rápidamente que la serie no pretende explorar grandes
conflictos psicológicos sino aprovechar el carisma de sus protagonistas y
enfrentarlas contra enemigos cada vez más absurdos.
Zombie Tramp continúa siendo
el personaje con mayor personalidad del grupo. Cínica, violenta y completamente
consciente de lo absurdo que la rodea, actúa como el motor de muchas
conversaciones. Su relación con las demás nunca llega a convertirse en una
auténtica amistad, funciona como una alianza incómoda en la que constantemente
cuestiona las decisiones del equipo y demuestra que preferiría resolver
cualquier problema mediante la fuerza bruta. Esa actitud genera buena parte del
humor del cómic.
Vampblade representa el polo
opuesto. Es impulsiva, hiperactiva y optimista incluso cuando la situación
resulta desesperada. Su personalidad juvenil contrasta con la experiencia
sobrenatural de Zombie Tramp, produciendo numerosos intercambios cómicos. Entre
ambas existe una rivalidad amistosa donde ninguna termina de confiar plenamente
en la otra, aunque ambas reconocen que juntas son mucho más eficaces frente a
amenazas imposibles.
DollFace ocupa una posición
intermedia. Su condición de cazadora de brujas reconstruida mediante impresión
tridimensional le aporta una identidad distinta dentro del grupo. Es
probablemente la integrante más racional y disciplinada, actuando con frecuencia
como mediadora cuando las otras dos terminan discutiendo o compitiendo. Su
serenidad evita que el equipo se desmorone completamente, aunque tampoco está
libre de momentos de humor absurdo.
Las relaciones entre las
tres protagonistas constituyen el verdadero atractivo del cómic. No funcionan
como un equipo perfectamente coordinado sino como tres personalidades
incompatibles obligadas a colaborar. Las bromas constantes, los desacuerdos y
la competencia por demostrar quién es la más peligrosa hacen que las escenas de
diálogo resulten casi tan entretenidas como los combates.
Visualmente, el cómic
apuesta por un dibujo muy expresivo, personajes caricaturescos y una
composición dinámica que favorece la acción continua. La estética mezcla
influencias del manga, del cómic estadounidense independiente y del cine de
serie B. Las figuras femeninas aparecen claramente sexualizadas, algo que forma
parte de la identidad del universo Danger Zone y que puede resultar excesivo
para algunos lectores, mientras que otros lo interpretarán como un homenaje
deliberado al exploitation, al horror pulp y a los cómics de bad girls de los
años noventa.
La mayor debilidad reside
precisamente en aquello que también constituye su principal virtud, el exceso. La acumulación constante de
referencias, explosiones, monstruos, violencia y humor puede terminar saturando
al lector que busque una historia compleja o personajes con una evolución
psicológica profunda. Sin embargo, quienes entren en la obra aceptando sus
reglas descubrirán un cómic extraordinariamente consciente de sí mismo, que
nunca pretende ser más serio de lo que realmente es.
Estas aventuras me recuerdan de otra manera las aventuras de ‘Lost Girls’ que hoy recuperamos en este enlace recordando a Alan Moore:
https://sexycomixxx.blogspot.com/2018/11/lost-girls.html
Enlace cómics
https://mega.nz/file/kqBGSa4S#wCtfPvJiR5KTftFUa6dvZgC0M5zsAv_oOJpUcI-5bKs
FOTOS



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