Deseo Vicioso
Autor: Desconocido
Año: 1994
Revista: Deseo Vicioso nº 8 , 14, 26
Editorial: Astri
IDI: ESP
Por un precio de 175 pesetas
(iva incluido) podíamos leer en 1994 una revista erótica de alta graduación y
poca cualidad. La revista Deseo Vicioso, publicada por la editorial española
Astri, pertenece a una etapa especialmente interesante para el estudio del
cómic erótico en España. Su trayectoria está documentada en la base de datos
especializada en cómics que registra 32 números publicados, desde
aproximadamente 1994 hasta el año 2000.
Estamos ante un cómic erótico
con humor adulto, muy característico de aquellos años. La reproducción, con el
papel amarillento, la trama de impresión visible y el negro algo empastado,
remite a una edición en papel de baja calidad, lo que forma parte de su encanto
natural.
Lo más llamativo es el
contraste deliberado entre dibujo y tono. El trazo es realista, pero el contenido
es una comedia de costumbres de un hombre de mediana edad que descubre un
anuncio de contactos por fax y fantasea con una cita.
Una de las curiosidades más
llamativas de esta primera historia ‘Pornofax’ es precisamente el elemento que
le da título, el fax como instrumento de comunicación, seducción y captación de
clientes. Visto desde la perspectiva actual, aquel recurso, que en su momento
podía parecer perfectamente moderno y hasta tecnológicamente sofisticado,
resulta hoy arqueológico.
Contemplado desde el
presente la historia anticipa de una manera rudimentaria un mecanismo que hoy
se ha trasladado completamente al mundo digital de las redes sociales y
sexuales. Aquellos mensajes enviados mediante fax pueden entenderse como un
antecedente lejano de las actuales plataformas como onlyfans que ponen en contacto a mujeres que ofrecen
con hombres buscan.
La colección Deseo Vicioso destaca
dentro de la producción de Astri, una editorial que durante las décadas de 1980
y 1990 publicó numerosas series de historietas destinadas al público adulto,
con títulos tan sugestivos como delictivos, que copaban las estanterías de los
quioscos por la parte de atrás, aquella a la que solamente accedían los
clientes exigentes.
Veamos los títulos, a que
año corresponden y cuantos números se publicaron:
A Puerta Cerrada (1989, 13
números), El Burdel (1996, 18 números), El Carrete (1987, 25 números), Coche
Cama (1988, 18 números), College (1987, 13 números), Comics del Futuro (1989,
11 números), Cornis (1987, 20 números), Crónica Real (1990, 14 números), De
Frente March (1992, 5 números), Depredador (1991, 7 números), Deseo Vicioso
(1994, 32 números), Doble Placer (1999, 9 números), En La... Mili (1988, 10
números), Escuela de Placer (1993, 12 números), Felation (1997, 9 números), La
Fuerza del Mal (1992, 6 números), Grutas de Placer (1997, 13 números), Hard
International (1994, 31 números), Hard Sex (1997, 9 números), Historia Blue
(1991, 7 números), Hot Hot (1993, 23 números), Húmedas (1996, 18 números),
Lesbos (1997, 7 números), Malicia (1992, 23 números), Masajes-X (1993, 12
números), Nympho (1997, 7 números), Orgasmo (1997, 10 números), Parejas
Picantes (1990, 14 números), Pig (1988, 20 números), Primer Pelo (1993, 16
números), Proceso Morboso (1993,14 números), Prohibición Final (1989, 12
números), Sádicos (1992, 33 números), Secretos de Mujer (1987, 34 números), Sex
Model (1992, 8 números), Tabú (1992, 10 números), Troglos (1996, 6 números),
Turistas Hambrientas (1990, 8 números), Ultra Tumba (1987, 9 números), Vicio
Oculto (1991, 32 números), Vicio Privado (1996, 8 números), Zordon (1987, 8
números) y ¡Vaya Tipos! (1988, 5 números).
Si se contempla el catálogo
de Astri en conjunto, la impresión que produce es que la editorial no quería
ofrecer grandes series de autor, sino explotar de alguna manera un modelo de
revista popular de producción rápida y bajo coste. Observamos que muchas de
aquellas colecciones tuvieron vidas muy cortas, algunas apenas cinco, seis,
siete o diez números, mientras que las más resistentes alcanzaron los treinta y
tantos.
En ese contexto, la
repetición de una fórmula de dos historias por revista, portada sugerente a
todo color, con interiores en blanco y negro narrando unas historias basadas en
la vida real con todo tipo de detalles escabrosos y escenas de sexo explícito
con total falta de vergüenza, ofrece una estructura que permitía que el lector
comprara la revista por el título, la portada y el reclamo temático, más que
por la fidelidad a un determinado dibujante o guionista. Al no convertir a los
autores en la marca comercial de la colección, Astri podía reutilizar material,
cambiar de historias, combinar diferentes procedencias y mantener una
producción flexible sin que el lector esperase necesariamente la continuidad de
un equipo creativo concreto.
La enorme cantidad de
títulos también parece responder a una lógica de segmentación del mercado. En
lugar de apostar todo a una única cabecera, Astri podía lanzar publicaciones
con nombres muy específicos y comprobar cuáles conseguían mantener ventas. Esto
permite plantear una hipótesis bastante razonable, Astri utilizaba las propias
revistas como un banco de pruebas comercial. El coste de crear una nueva
cabecera podía ser relativamente pequeño si buena parte de la estructura
editorial, la maquetación, la impresión y el tipo de material gráfico eran
reutilizables. Si una nueva denominación encontraba compradores, se prolongaba,
si no funcionaba, desaparecía después de unos pocos números y se podía
sustituir por otra con un título y una orientación aparentemente diferentes.
Por otra parte, algunas
publicaciones como Cornis, estaban formadas por reediciones traducidas de series
italianas publicadas por Ediperiodici. Esto refuerza la idea de una editorial
que podía combinar material de diferentes procedencias y presentarlo bajo
nuevas cabeceras españolas.
En fin, toda una aventura
para los coleccionistas de rarezas que rezan para encontrar el número perdido
de ‘En busca del Polvo Perdido’.
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