lunes, 19 de octubre de 2026

La caída de Dante

 


La caída de Dante

Autor; Manolo Carot

Año: 2021

Editorial: Glénant

IDI: ESP

 

‘La caída de Dante’, es un álbum para adultos de 56 páginas de la colección Porn’Pop por obra y gracia de Manolo Carot. Manolo Carot González, conocido como Man, nació en Mollet del Vallès el año 1976. Entre sus primeros trabajos figuran ilustraciones para juegos de rol como Aquelarre y colaboraciones con la revista especializada Líder, de la que llegó a encargarse de la dirección artística. Posteriormente entró en el mundo del cómic a través de Ediciones La Cúpula y publicaciones como Kiss Comix, donde dibujó historias como ‘Universitarias’. Aquella etapa fue importante para consolidar su capacidad de representar el cuerpo humano y las situaciones de fuerte carga emocional y sexual

Este cómic representa una faceta especialmente personal de su trabajo porque Carot controla el conjunto de la obra, desde la narración hasta la composición, el dibujo y el color. No se limita a traducir visualmente un guion, sino que construye su propio universo estético y dramático. La técnica de acuarela y pincel, destacada en la presentación editorial, contribuye a que el relato tenga una dimensión pictórica coherente con su protagonista, de hecho estamos ante una historia sobre un pintor contada por un artista que puede convertir las propias imágenes en parte del discurso

El dibujo de Manolo Carot se convierte en un instrumento para explorar las contradicciones humanas, los deseos, las obsesiones y los conflictos interiores. El autor vive entre el cómic erótico, la aventura, el relato psicológico y la novela gráfica, con una especial atención a la expresividad de los personajes..

Dante es un pintor de provincias que sueña con alcanzar una forma de arte superior de divina providencia, pero se enfrenta constantemente a la distancia entre sus aspiraciones y sus verdaderas capacidades. Vive con Beatriz, su esposa, una mujer que lo quiere y lo sostiene, aunque esa estabilidad sentimental no consigue despertar en él la pasión que necesita para sentirse un creador extraordinario. Dante experimenta una frustración porque sospecha que su vida es demasiado pequeña para la imagen grandiosa que se merece.

La aparición de Judith, una mujer llegada de la ciudad, altera ese equilibrio. Misteriosa, seductora y cargada de una energía que parece escapar de la realidad cotidiana, Judith se convierte en la nota polifónica que Dante llevaba tiempo esperando. Con ella descubre la excitación y la posibilidad de transgredir las normas que hasta entonces habían organizado su existencia. El problema es que la nueva inspiración no llega por medio de la disciplina o la maduración artística, sino a través de una fascinación que progresivamente lo arrastra hacia los excesos eróticos, las bacanales, los cultos secretos y la locura.

El nombre del protagonista invita inevitablemente a recordar a Dante Alighieri y su Divina Comedia, donde el personaje del cómic funciona como una resonancia simbólica de descenso a los infiernos. Incluso su mujer Beatriz se hace eco de la musa del poeta que representaba la gracia divina en su guía por el Paraíso.

De la misma manera la comparación con Fausto resulta todavía más directa. Ambos relatos giran en torno a una insatisfacción radical y a la tentación de superar los límites humanos. Dante quiere llegar a una forma de arte cercana a lo divino, pero no parece dispuesto a aceptar que esa aspiración pueda exigir paciencia, autocrítica y transformación interior, sino que busca un atajo hacia lo sublime, y ese atajo lo expone a fuerzas demoníacas que no controla. Tomando como modelo a Pickman, el pintor compromete su integridad a cambio de una experiencia extraordinaria que le llevará a una destrucción personal que funde y confunde con la autenticidad creadora.

Las orgías, los rituales y los ambientes de transgresión pueden entenderse como un camino de lujuria una vez que la experiencia ordinaria deja de satisfacer a Dante y  necesita estímulos cada vez más intensos para conservar la sensación de estar viviendo algo extraordinario. El deseo deja de ser una fuente de placer y se transforma en una exigencia. Ya no es Dante quien decide libremente qué quiere experimentar, es la necesidad de máxima intensidad perversa que gobierna sus decisiones.

El gran acierto de Carot consiste en convertir el deseo en el motor de una historia sobre la ambición. El sexo ocupa un lugar destacado en un hombre que no sabe aceptar sus limitaciones y que, al encontrar una promesa de transformación, está dispuesto a sacrificar cualquier cosa para alcanzarla. Dante no desea simplemente amar a Judith como quien ama al diablo, aspira a que la intensidad de sus experiencias sustituya el talento que teme no poseer.

Judith parece abrir una puerta hacia lo sublime, pero esa puerta dimensional conduce también a la pérdida del control y el protagonista empieza buscando una forma superior de belleza para terminar aproximándose a un universo donde el placer y la degradación demoníaca son pan y vino de cada día.

 

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